miércoles, 7 de febrero de 2018

Un poquito de cosmología nórdica...

¡Hola a todos! 

Después de leer vuestros comentarios, os traigo la entrada prometida. Casi por unanimidad habéis decidido el tema de hoy, ya tenía ganas de incluir algo así en el blog y me habéis dado la excusa perfecta para hacerlo. ¡Por fin!

Puede que algunos de vosotros conozcáis mi afición por la mitología, en especial por la nórdica. Suelo hacer muchas bromas con la actual tendencia por estas leyendas, pero lo cierto es que desde hace mucho que deseo caminar por el Bifröst. No es raro ver que este tipo de historias crecen en la gran pantalla pues son realmente interesantes y cuesta creer que se transmitieran de generación en generación tan solo con la tradición oral, incluso durante al época vikinga. No fue hasta la cristianización que estas leyendas se recogieron por escrito, así como también en otros textos medievales como las Eddas.

La mitología nórdica es un conjunto de creencias e historias compartidas por el pueblo germano. No era una religión revelada, es decir, ninguno de los dioses había entregado alguna verdad a los mortales, (aunque hay relatos en los que los humanos aprenden de ellos con alguna visita); ni tampoco tenían un libro sagrado.

En algunas áreas rurales estas tradiciones se mantienen hasta hoy, otras han sido revividas, como el neopaganismo germánico, que consistió en la reconstrucción de las antiguas tradiciones, alcanzó su auge en el Romanticismo. Como decía antes, la mitología tiene mucho peso en la literatura, el cine y la televisión y aunque tienda a cambiar o desvirtuar ciertas figuras, acerca a más personas a la mitología.

Para centrarnos un poquito.

En esta mitología el mundo es un disco plano situado en las ramas del árbol del mundo Yggdrasil, éste sostiene los 9 mundos. Aquí habitan varias criaturas, como el dragón que roía las raíces con la intención de derribar al águila (finalmente lo consigue en el Ragnarok), que vive en la parte alta del árbol y vigila los mundos. También hay una ardilla llamada Ratatösk que corretea por las raíces del árbol sembrando la discordia entre el dragón y el águila, llevando a cada uno noticias falsas sobre el otro. Llegamos a Asgard (sin duda habréis leído u oído este nombre con frecuencia), es la región alta del cielo, lugar donde viven los dioses. Está localizado en el centro del disco y solamente se puede acceder a él caminando por el arco iris (el Bifröst). Los gigantes viven en Jöthunheim, lugar desde el que amenazan a los humanos y a los dioses.

La región oscura se llama Niflheim y en su zona más profunda se encuentra el Helheim (el reino de la muerte), dirigido por Hela, la hija de Loki.

Entre otros reinos también podemos encontrar Alfheim, el reino de los elfos de luz y Svartálfaheim, reino de los elfos oscuros. En medio de Asgard Niflheim  se encuentra Midgard, la parte baja del cielo, el lugar en el que habitan los humanos.

Me encanta la fuerte dualidad que encontramos en la mitología nórdica. La noche y el día, el sol y el lobo que la persigue (el sol es femenino y la luna masculina) o la oposición entre el Niflheim Muspelheim (la región de los gigantes de fuego), que da origen al mundo.


¿Os gusta esta mitología? ¿Cuál es vuestra leyenda favorita? La semana que viene tendremos otra leyenda nórdica, si queréis sugerirme cuál debería ser, no dudéis en dejármela en los comentarios.


Somos luz, no materia cruda.

miércoles, 31 de enero de 2018

Después de terminar mi novela.

¡Hola a todos!
Antes de traeros la siguiente reseña, me gustaría compartir con vosotros lo que ha sido para mí publicar. Como ya sabéis, mi novela se encuentra disponible en Amazon y actualmente estoy trabajando en la segunda parte de esta historia. ¡Espero poder daros más información pronto!

Antes de nada...


Lo primero es lo primero, hay que finalizar el manuscrito. Sin importar cuántas veces nos hayan pesado las palabras o cuántos años lo llevemos intentando, el primer paso es decir "Terminé". Normalmente somos nuestro peor crítico y lo que es un trabajo bien hecho, nos parece una bazofia, es por esta razón por la que este paso, a mi modo de ver, es el más complicado. De hecho, han sido varias veces las que he terminado esta historia y solamente una la que me he atrevido a compartirla.


Antes de pensar en nada, debemos cuidar nuestro manuscrito. Debemos controlar la ansiedad y la euforia de haber terminado y esperar un par de meses para realizar una lectura en profundidad, tras la cual, sería muy conveniente realizar una corrección tipográfica y de estilo. Sobre todo debe ser otra persona, porque aunque seamos grandes expertos de la palabra, no podemos ver ciertas cosas que no encajan en el texto, sencillamente porque hemos sido nosotros los que lo hemos escrito. Está en nuestra cabeza y siempre tendrá sentido. Tampoco debemos olvidar registrar la obra, bien puede ser enviándola al registro de la propiedad intelectual o mediante SafeCreative, os dejo el enlace en el que os expliqué qué era este genial sello.

No soy partidaria de los concursos literarios, soy de esas personas que creen que todos están arreglados antes del inicio de la convocatoria, aún así, no descarto volver a presentarme en un futuro medio, confiando en que las malas formas de algunos organizadores no se hayan extendido por todos los certámenes.

Búsqueda y captura de información.

Espiral, Resumen, Colorido, Editado, Eddy, Strudel
Ahora comenzará un proceso que, en realidad, no termina nunca. Debemos buscar las editoriales a las que enviar nuestros manuscritos y a parte de esto, tenemos que encontrar comentarios y experiencias de autores reales con cualquier sello. Es cierto que en un mundo en el que hay cientos de autores, no es raro que proliferen como hongos las pseudo-editoriales que pretenden sacarte el dinero aprovechándose de tu ilusión: con buenas palabras te enganchan y es ahí cuando te dicen que debes hacer frente a X cantidad de ejemplares o peor aún, que no llegues a ver ningún fruto por tu esfuerzo. No debemos dejarnos embaucar, porque lo que está en juego es nuestro trabajo.

A mi no me convencía ninguna de las editoriales que habían contactado conmigo. Sobre la primera encontré que había estafado a numerosos autores y ya no solo quedándose el dinero, utilizando el nombre de la escritora sin su consentimiento para continuar vendiendo. También estuvo la opción de crowdfunding, esta última hubiera podido ser la mejor, pero no me sentía del todo capaz de conseguir que personas que no me conocían de nada invirtieran en mí. Meses después llegó Amazon.

La editorial.

A la hora de presentar nuestra obra a una editorial, lo que debemos hacer es redactar una carta de presentación y una propuesta literaria. Esto le da la oportunidad al editor de dar una primera impresión sobre el texto.

En la carta de presentación deben aparecer nuestros datos de contacto además de lo más relevante de nuestra carrera de escritor y un breve resumen de la obra.

Las características de la carta de presentación deben ser:

  • Brevedad. Debemos hacerla tan corta como sea posible, que no supere las 300 palabras. Resumir, resumir, resumir. ¡No podemos escribir otro manuscrito para presentarnos!
  • Vía electrónica. Hoy en día, en la era digital, casi parece impensable enviar una carta manuscrita y más a una editorial quienes reciben un volumen ingente de material. La mayoría de editoriales reservan un apartado para el envío de manuscritos o para el contacto.
  • El tono. Tenemos que evitar que haya un tono informal en nuestra carta.
  • Datos. Aquí adjuntaremos nuestros datos de contacto, así como nuestra web y redes sociales. Hoy en día es muy importante tener presencia en las redes.


Toma algo de tiempo, pero si vamos a enviarla es mejor hacerlo bien.

  • También pondremos a quién va dirigida la carta, para que no lo vean como algo genérico, que no parezca el spam que eliminamos casi a diario de nuestra bandeja de entrada.
  • Ya por último no viene mal dejar un espacio para un breve párrafo describiendo la obra que queremos presentar.

Pluma Estilográfica, Nota, Portátil, Página, De Papel





Si necesitáis una plantilla para redactar la carta, escribidme y os la enviaré.




Tengo que decir que fueron muchas las veces en las que creí que no llegaría a planteármelo. Muchas veces en las que creía que me pesaban demasiado los dedos como para terminar de escribir o que sencillamente las ideas no llegaban a mi mente o (peor aún) que las que llegaban no eran lo suficientemente buenas como para ver la luz.
Pues me equivocaba.

El camino es diferente, pero hay camino. No te das cuenta de que es la parte fácil, hasta que sales de ella y te encuentras con otra peor y seguramente después de esto, diré que no era para tanto... En este último año me he dado cuenta de que un trabajo constante es duro de mantener y que no siempre las ideas colaboran. Puede que lo complicado sea acercarnos al final de la meta y atrevernos a soñar; puede que lo difícil sea dejar un reto atrás y lanzarnos a la conquista del siguiente.

¡Por eso hoy os quiero animar a continuar escribiendo, sea cual sea el impedimento que os frena!