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lunes, 15 de enero de 2018

Objetivos y sueños. Iniciativa #escribeleesueña2018


¡Hola a todos!

Como ya sabéis, este año ha sido uno importante; uno en el que he dado varios pasos de gigante y en el que me he sentido muchas veces perdida y confusa, pero siempre he conseguido muchas cosas buenas. Siguiendo el ejemplo de Lectora en apuros y Simplemente MJ, voy a hacer una valoración personal y positiva de este año que se va, además de una lista de objetivos para el que entra.
Me ha gustado mucho esta iniciativa porque me parece que es una buena forma de intentar organizarme (cosa que necesito) para poder terminar mis proyectos y poder conseguir más cosas todavía. 
La dinámica de #escribeleesueña2018 consiste en dejar constancia de lo que hemos queremos conseguir en escritura, lectura y sueños. 

Ahora que estará todo por escrito, no podré decir: "Uy, no, yo no quería hacer eso este año. Eso era para el siguiente". Ahora todos sabremos qué era para este año y qué no...

Bueno, pues vamos a ello.


Escritura 2017.

Escribiendo...

Antes de nada, me gustaría recordaros que empecé a escribir historias hace muchos años y que debido a una etapa muy difícil en mi vida, dejé de hacerlo. No fue hasta bien poco que decidí retomar el blog y con ello, la escritura.

Este año conseguí apartar mis miedos y paranoias (aunque a veces vuelven, por los viejos tiempos, supongo...) y me lancé al vacío de la autopublicación. A pesar de la angustia atenazando mi pecho, conseguí muy buenos resultados.

En esta categoría puedo resaltar tres grandes momentos:

Lápices, Por Escrito, Escribir, Blog, Blogger, Escritor

Blogger...

Con el blog he de decir que no han sido pocas las veces en las que he tenido que disculparme por haberos abandonado durante un tiempo. Por lo que en referencia a constancia... no puedo decir que haya tenido mucha.

Este espacio lo abrí antes de aquel parón y decidí retomarlo poco antes de retomar la escritura. Comenzó siendo un lugar en el que tan solo escribía pinceladas de pensamientos, poemas o algún relato, hasta que se ha ido transformando en lo que es hoy.  Un lugar en el que a parte de enseñaros todo lo referente a mi historia, comparto otras que considero merecedoras de ser leídas.

Post más leídos 2017:



Escritura 2018.


Café, Escribir, Mesa, Portátil, Por Escrito, CopaTengo dos objetivos claros en este aspecto para este año que comienza:

Terminar el borrador de la segunda parte de "El Elegido Para Morir" y darle más visibilidad al blog. Ambos puntos se dividen en muchísimos más que iremos viendo a lo largo del año, pero por ahora, prefiero mantenerlos simplificados.

En lo referente al borrador, he de decir que tengo mucho avanzado, por lo que espero que después del caos de enero, pueda empezar a  nadar de nuevo en la historia.


Lectura 2017.

Siempre he sido una lectora empedernida. Cuando era más joven, mis padres tenían que castigarme sin leer. Siempre me pereció muy triste que a otros chicos los castigasen leyendo, cuando se pueden hacer otras muchas cosas para crear el hábito. 

A pesar de no haber leído tanto como me gustaría, este año he tomado la decisión de realizar y publicar reseñas de escritores independientes, para darles visibilidad y también para ayudar a esas historias a encontrar el camino hacia su público.



Lectura 2018.

Los Libros, Páginas, Historia, Historias, NotasMe gustaría poder terminar de leer cierta historia que me traumatizó cuando era muy pequeña. Tras ver la película, creo que estoy de sobra preparada para leerlo y vencer ese miedo.

Ya cuento con página en GoodReads por lo que el ver un contador con los libros que quiero leer este año, me hará querer bajarlo. He puesto una meta de 50  libros, espero no tener que modificarlo a lo largo del año. Ahora también incluiré en el blog reseñas de libros con editorial, aunque en proporción, intentaré que sea mayor la de independientes.

Sueña 2017.

En 2017 soñé que sería más. Soñé que conseguiría hacer cosas por mí misma y lo logré. He vivido muchísimas experiencias que unos años atrás, ni siquiera me hubiera planteado. Me he demostrado que puedo con mucho y que a pesar de los malos momentos, siempre llegan otros buenos. Acostumbraba a decir en diciembre: "Por fin se termina este horrible año" y contando con este, ya son varios los que ese pensamiento no llega a mi mente.

Sueña 2018.

Sueño, Sueños, El Estado De Ánimo, Psicología, EmociónComo todo lo que está en nuestra mente tiene que ser a lo grande, sueño con que algún día mi historia llegará a una productora y se desarrollará como una serie y/o una película. También sueño con superar todos los proyectos que se apelotonan en mi cabeza. Hubiera podido trazar un plan que marcase con una cruz el lugar del tesoro, aunque ya me he dado cuenta de que los verdaderos tesoros son las personas que siguen a mi lado tanto en los momentos buenos, como en los malos.


Hasta aquí mi resumen y mi #escribeleesueña2018. Espero que al repasarlas el año que viene, pueda decir que todo ha sido superado.

¿Os apuntáis a dejar pos escrito vuestras aspiraciones para este 2018 y vuestro resumen del 2017? 

jueves, 11 de enero de 2018

Amazon y yo.

¡Feliz año lectores y escritores!

Antes de nada quiero decir que espero tener un año tan bueno como el anterior y que todos podamos seguir creciendo, creando y viviendo miles de historias.

En la primera entrada de este año quiero contaros cómo han sido estos primeros meses con Amazon KDP (Kindle Direct Publishing). Muchos me habéis preguntado sobre cómo me atreví a publicar en solitario o incluso os habéis sorprendido al conocer que esta web proporcionaba estos servicios. 



Publiqué la primera entrega de  El elegido para morir el 13 de agosto de 2017. Lo hice después de pensar durante mucho tiempo cuál era la mejor opción tanto para mí, como para mi historia. Ya os conté que fueron varias las editoriales que me respondieron con gran interés en tomar mi manuscrito... 


¡Bendito Internet que me salvó de caer en malas manos! 

Suelo ser una persona muy impulsiva, pero esta vez reduje una marcha y me tomé todo el tiempo necesario para analizar qué clase de empresas querían tomar mi historia, el trabajo que había realizado durante tantos años. No son pocas las experiencias que hay en blogs sobre cierto tipo de pseudoeditoriales que juegan con nuestra ilusión y nuestro tiempo. Fue esto lo que me lanzó a los brazos de la autopublicación. Si no podía contar con el apoyo de una editorial real, que me garantizara cierto tipo de cosas y solamente tenía a quienes me exigían un mínimo de ventas en un mes bajo la amonestación de pagar yo los ejemplares sobrantes... Sería yo quien me encargase de todo. Y Amazon me daba todas esas herramientas.

La plataforma de publicación de Amazon constaba de dos webs diferenciadas, una está en inglés por lo que requiere un nivel medio del idioma para poder navegar e ir actualizando el proceso de creación del libro y KDP, la cual en un principio solamente sería para E-Books. Abandoné durante un tiempo la idea y al volver atraída por el concurso indie (en el que no participé), me encontré con que podía hacerlo todo desde KDP, sin coste alguno. Dije, "madre mía, por fin algo que parece bueno". Me descargué el contrato que me pedían firmar y lo leí varias veces... Muchas veces. El deseo de publicar me ayudó a tragar todo ese tostón de contrato y no solo a entenderlo, si no a digerirlo.

No quiero entretenerme en esta entrada con el "paso a paso" para publicar tu libro en Amazon, no obstante, si queréis que haga una explicándooslo, lo haré encantada.

Así pues, después de leer junto a mi familia las condiciones, decidimos que era una buena oportunidad.

Para los que no lo sepáis, la mayor parte de mi familia se encuentra viviendo en Colombia, por lo que aparte de la evidente oportunidad, Amazon me permitía que ellos disfrutasen de la obra al mismo tiempo que los lectores en España. Por otro lado, algo que también me gustó mucho sobre este sistema de publicación, fue que la impresión se realiza bajo demanda, es decir, no tenía que costear ninguna tirada de X ejemplares, tan solo se imprimían después de una compra, esto me pareció genial por ser tan amigable con el medio ambiente y por supuesto, porque llega a todos los lugares del mundo.



Ahora hablemos un poco de las ventas.

La primera fue en Estados Unidos y las siguientes en Colombia y España. He de decir que ha tenido muy buena aceptación. He mantenido contacto con lectores 0, quienes poseen blogs y sus comentarios siempre han sido de 4/5 y tener esa valoración de un desconocido es bastante importante y enriquecedor. Porque aunque tus amigos te digan lo bien que está algo que has hecho, hasta que no lo hace alguien fuera de tu circulo no es algo tan claro.

Algo de lo que no os he hablado es del programa Kindle Unlimited que proporciona KDP, en el que si quieres puedes inscribir tu obra y recibir los ingresos en función de las páginas leídas. ¡No os imagináis el susto que me dio ver que alguien solamente había leído hasta la página 330! Me quedé en shock y pensé... ¿qué ha podido ocurrir en esa página que no le gustara? Hasta que me di cuenta de que ese era el final del libro...

He utilizado varias de las promociones de KDP y he recibido bastantes descargas en el corto periodo de tiempo que han estado activas. No ha pasado todavía un año como para poder valorarlas correctamente, pero he de decir que en lo poco que lleva disponible, ya me ha sorprendido y estoy más que satisfecha. Ahora lo que toca es continuar llegando a más lectores y sobre todo a terminar la historia...

Antes de marcharme, me gustaría dar nuevamente las gracias a todas las personas que estuvisteis ahí desde el principio, conmigo, iluminándome el camino. También me gustaría aprovechar y hacer una mención especial al pedazo de artista que ha hecho la portada. ¡Sandro, sin ti no hubiera sido posible!


¿Habéis publicado en Amazon o estáis pensando en hacerlo? Podéis dejar vuestros comentarios o preguntarme directamente a través del correo electrónico. ¡Felices lecturas a todos!

miércoles, 26 de julio de 2017

Primer capítulo de "Caída".

En esta entrega de la serie El elegido para morir, la historia transcurre en un futuro próximo y es contada a través de uno de los seres que regresan a nuestro mundo, para recuperar lo que una vez fue suyo... Sin saber que, será el lugar en el que sus peores pesadillas se convertirán en realidad.


Ya que estamos de celebración y con motivo de nuestro sorteo, quiero dejaros aquí, tanto el prólogo como el primer capítulo de la historia. ¡Animaos a leerlo y a escribirme vuestros comentarios, para participar en el sorteo del ejemplar firmado!


Prólogo

No comen cuando tienen hambre, no beben cuando tienen sed y no sienten ni el frío, ni el calor. Sus ojos, que son dos puntos brillantes en la noche, no se cierran cuando el viento se embravece. El cansancio no hace mella en sus vigorosos cuerpos de hierro, ni siquiera cuando el barro les dificulta el paso hasta una nueva presa. La lluvia, que oculta el sonido de los pasos del cazador, diluirá entre la tierra los gritos de un incauto senderista.
En la oscuridad no solo hay silencio, también hay seres que ansían el olor de una garganta abierta.





Primera parte:
Sus ojos amarillos.



Capítulo 1
Cuando la noche fue roja.

Siempre son los demás los que mueren. Pero ahora que me ha otorgado el brillo del oro, sé que siempre fui yo su elegida. Fui su luz, su guía y esperanza…  Aunque sé que aquella se consuela sabiendo que, siempre fui la segunda parte de sus noches en vela…
                                                                                                       Fragmento del diario perdido de Hécate.

A
quella noche la luna resplandecía como si llevara apenas unos instantes reflejando la luz. Sentir sus rayos en el rostro, me hizo sonreír. Por primera vez desde hacía tanto tiempo, nos sentíamos libres. Ya no podía recordar cuánto había estado mi cuerpo roto, ansiando recuperar la fuerza necesaria para romper aquellas cadenas que, en ese preciso instante, estarían tintineando alguna siniestra melodía en las sombras.
Corrimos a través de los bosques, saltando sobre las frágiles ramas, que se partían bajo nuestro peso. La suave caricia del aire, removiendo nuestros cabellos dorados, trajo hasta mi pecho una hoja verde, la cual desprendía un hedor que recordábamos muy bien. Formábamos una densa capa amarilla y aunque diluida entre las sombras, daba cobijo a los animales nocturnos, que pese a no habernos visto desde que nos hubieron desterrado, nos reconocían. Con un lejano aullido, comenzó nuestro primer día luchando por la tierra que nos pertenecía.
Unos metros delante de mí, encabezaba la marcha el miembro más fuerte de la comunidad que, por aquel entonces, se trataba de mi padre.  Giré la cabeza y al ver que todos éramos una gigantesca unidad que sentía casi por igual, supe que todos los crímenes que la humanidad nos debía, se pagarían en las noches venideras.
La luz de la noche golpeó de lleno la espalda de mi padre, lo que le dio un aspecto blanquecino, que hacía aún más afilados sus rasgos. La larga melena amarilla le enmarcó el rostro y sus ojos azules brillaron como dos faros en la noche. Salté sobre la rama que había a su lado. Lo que apareció ante nuestros ojos, en aquel claro del bosque, hizo que todo el odio en nuestro interior rezumara con fuerza.

—Padre —le dije. Añadí en un susurro cargado de la más primitiva de las furias—: ¡Humanos!
Él sonrió con los ojos cerrados, lo que pareció apagar parte de la luz que iluminaba la noche. Ya quedaban pocas gotas de agua sobre nuestros cuerpos, estábamos prácticamente secos. Los músculos de mi cuerpo se tensaron al ver a esas criaturas tan cerca. Después de haberlos odiado durante tantísimo tiempo, verlos ahí tendidos, sin siquiera percatarse de nuestra presencia, me hizo preguntar qué clase de criaturas eran sus antepasados, quienes habían logrado derrotarnos; pero, sobre todo, me hizo preguntar qué clase de criaturas éramos nosotros.

—Deja que sea yo quien se acerque primero —le pedí. Anhelando tener el privilegio de ser la primera en derramar su sangre en la dulce tierra.

Él accedió. Después de todo, ser los dos miembros más fuertes de la comunidad nos concedía ciertos privilegios frente a los demás. Me dejé caer sin hacer apenas ruido, la marca de mi aterrizaje quedó grabada en suelo. Caminar como ellos me pareció extraño en un primer momento, casi parecía torpe.
Los humanos del bosque eran un grupo de diez. Cinco de ellos se habían retirado a dormir y los otros continuaban hablando y riendo a la luz de la hoguera. Pronto se terminarían sus risas, pensé. Eran tres mujeres y dos hombres. Todos tenían el pelo negro y la piel bronceada. Me acerqué caminando, lentamente, intentando controlar los movimientos para parecer una humana en apuros. Quería jugar.
Alarmada al verme, una de las mujeres no dudó en acercarse corriendo con una manta para cubrirme el cuerpo. Los otros, paralizados sin saber qué era lo que debían hacer, se pusieron en movimiento cuando vieron a la otra humana preocupada. Intentaban llamar a alguien para que nos ayudase. Escuchaba sus corazones desbocados ante la situación que se les había presentado, tan súbitamente. Ellos creían que tendrían una simple noche de verano y no todo lo que se venía encima. Despertaron a los otros, quienes enseguida se armaron, creyendo que me había atacado algún animal al que podrían dar caza.

Aquella mujer me ofreció agua y comida. La miré con profundidad, intentando vislumbrar algo de valor en su interior; pero lo único que vi fue un vacío, que me devolvió la mirada. Ya no recuerdo su rostro, al igual que el de tantos otros; de todos los que hubo después de que la matara. Todas esas caras tan parecidas a las nuestras se difuminan en mi memoria, ahora después de tanto tiempo.

Ella creía que no entendía su idioma y de verdad se esforzó por comunicarse conmigo. Esa chica permaneció a mi lado, mientras los otros buscaban algo entre sus pertenencias para poner fin a la situación. Observé el frenesí del grupo. Sus numerosas pertenencias desperdigadas a lo largo del lugar que, no hacía mucho, solo albergaba risas; los objetos que utilizaban para dormir; sus armas, cargadas para cargar contra… ¿contra qué? Ni siquiera sabían qué era lo que ocurría. Pero hubo uno de ellos que no se movió; uno que no hizo nada diferente a mirarme con el terror más absoluto pintado en el rostro. Dejó caer un libro al suelo, que rebotó y por pocos centímetros no cayó en el fuego de la hoguera. Sus rodillas impactaron contra el suelo, al tiempo que las lágrimas le salían a borbotones de los ojos. Él se había dado cuenta. ¡Y yo no podía aguardar más! Mi grupo ya rodeaba el campamento. Me pregunté si también los verían de la misma forma que los veía yo. Miré por última vez a la humana y en sus ojos no encontré algo diferente a la mancha de la subraza; la mancha de los traidores, que se atrevieron a desterrarnos de nuestro propio hogar. Le atravesé el pecho con el brazo. Fue como meter medio cuerpo en mantequilla. Su corazón encajó en mi palma; de sus labios surgió una súplica, antes de caer muerta a mis pies. Como si no se hubiera dado cuenta aún de que ya era demasiado tarde. Lo que se mantuvo firme en mi memoria, fue la expresión triste de sus ojos al darse cuenta de que la traición, al percatarse del fatal error que había cometido al confiar en mí. Eso era lo más cerca que estarían de entender cómo nos habíamos sentido nosotros tras tantísimos años encerrados, por culpa de sus antepasados.

Los otros humanos comenzaron a gritar; quienes estaban armados, dispararon contra mí, pero sus balas se despedazaban en mi cuerpo y los que no tenían nada, sencillamente intentaron escapar, pero ya era tarde. Era muy tarde para todos.

El corazón de aquella humana continuó latiendo en mi mano durante unos instantes más. Lo contemplé, con aversión. Lo presioné entre mis dedos, hasta que no fue más que una masa inerte que tiré al suelo.
Una vez estuvieron todos muertos, los miré con detenimiento. Sus cuerpos estaban esparcidos por todo el campamento. El olor a sangre era muy fuerte, pero lo que llamaba mi atención era que ni siquiera habían podido defenderse. ¿Eran estos los mismos que nos habían desterrado? ¿Nuestro poder había aumentado tanto? En aquel momento, había muchas preguntas, pero todavía no me interesaba conocer su respuesta. En ese momento solo ansiaba su muerte. Miré a mi padre, que se encontraba al otro lado del claro. Le sonreí y él me devolvió una sonrisa grande. Sus manos estaban ensangrentadas. La sangre de aquellas criaturas aún tardaría en evaporarse de nuestra piel.

Durante unos instantes fuimos los únicos seres vivos en aquel claro. La única compañía, ajena a todo lo que ocurría, era la hoguera que crepitaba cada vez con menos fuerza y que dejaba unas grotescas sombras proyectadas en la linde del bosque.

De repente, escuchamos un grito ahogado procedente de allí. ¡Era otro humano! Que corría, huyendo de nosotros. Me lancé en su busca. Era imposible que pudiera esconderse de mí, pues a pesar de haberse cerrado la noche, podía verlo. Se ocultó tras un gran árbol, su respiración era entrecortada y desprendía un fuerte olor dulce. Aminoré el paso, para que no me escuchase llegar y la espera le fuera más angustiosa. Su corazón palpitaba desbocadamente. Ah, le dolía un tobillo, por eso había parado. Y aun habiendo aceptado su muerte, creía que era posible que tuviera algún rayo de esperanza.

Pisé una rama y arañe la superficie de un tronco con las uñas. El humano gritó y volvió a intentar huir. Pero esta vez, sencillamente se arrastraba, mirando hacia atrás, creyendo ver en cada sombra su final; ahora sí se había dado por muerto. Se dejó caer al suelo y comenzó a llorar. Me suplicó piedad cuando salté y aterricé sobre él. Le tomé el rostro con ambas manos. Tan solo era una masa de huesos endebles que lloraba y suplicaba por vivir un día más. Dejó de hablar cuando torcí su cuello y le arranqué la cabeza.

Era tan sencillo acabar con ellos... Un solo golpe bastaba para eliminar a varios. Ni siquiera era necesario que empleáramos nuestro poder para matarlos. Sin embargo, es verdad que cierto grupo encontró algo; algo que les ayudó a ser todavía más fuertes y rápidos. Se autonombraron los Cazadores y no quisieron compartir con ninguno de nosotros su descubrimiento. Cuánto me hubiera gustado saber en aquel entonces qué era lo que significaba eso realmente. Tal vez si en ese momento hubiéramos decidido que no podían acaparar un poder para sí mismos, no hubiésemos acabado así… Tal vez.

Las ciudades de aquel mundo ahogaban la tierra y oscurecían el aire. Poco era el espacio que había libre para la naturaleza; lo habían colapsado casi todo. En uno de esos lugares grises, hallé lo que podría ser el equivalente al descubrimiento de los Cazadores: una sustancia negra que, al entrar en contacto con mi energía, se endurecía. Al principio solo era una mancha oscura en el suelo que, despacio, se deslizaba entre las grietas e iba ascendiendo, hasta tocar mis dedos. La mancha se adaptaba a mí, con perfección, como si formara parte de mí ser; un fragmento que creía perdido hacía muchos años. Todos usamos ese material para protegernos y que no hubiera nada en la tierra que nos frenase. El contraste de nuestra piel brillante con la negrura de la armadura, era similar a la imagen de la luna recortada contra la noche.
Queríamos terminar con esa absurda guerra pronto. Eran tantísimos humanos..., podríamos haber estado así durante décadas. Decidimos emplear nuestro poder, para terminar para siempre con lo que se recordaría como la Gran Guerra.

Durante mucho tiempo, me pregunté cómo habían conseguido desterrarnos pues, ahora, no parecía que ni tan siquiera estuvieran cerca de herirnos, ya no dijéramos vencernos. No sería hasta muchos años más tarde, que conseguiría saciar aquella pregunta… Preguntas que iban difuminando paulatinamente en mi memoria, puede que llevadas por las corrientes de aire que mecían los jirones de ropa de los muertos.
Me detuve un instante sobre uno de los edificios en llamas. Observé los movimientos de los miembros de la comunidad sobre la ciudad; escuché las explosiones y los gritos y también sentí el modo en el que la energía se movía de un miembro a otro. Sonreí con ligereza, cuando una gran explosión inundó mi campo de visión.

Escuché la armadura crujiendo, a modo de aviso. Se movía como una sombra sobre nuestros cuerpos, haciéndolos parecer etéreos.

— ¿Por qué no luchas? —dijo mi padre, acercándose. Flotó hasta posar los pies en el suelo. La capa le revoloteó alrededor, durante varios instantes, hasta quedarse lánguidamente colgada sobre su espalda—. ¿Es que acaso ya te has cansado?

—No, padre —señalé la dirección en la que estaba mirando, para que él también se diera cuenta—. Es solo que me ha distraído el fuego.

Esa respuesta pareció satisfacerle. Asintió y se elevó nuevamente, regresando a la batalla que yo me limitaba a observar. Y no era porque tuviese miedo o porque mi energía estuviese a punto de agotarse; el motivo por el que me mantenía lejos, era la curiosidad. Era tal mi deseo de controlar hasta qué punto nos habíamos fortalecido que, sencillamente creí que la guerra con la subraza ya no era motivo por el cual debiera preocuparme y que mi nuevo objetivo, era saber cuán poderoso éramos cada uno de nosotros.
Veía a los Cazadores, con sus cascos púrpura en forma de toro, sembrando el terror en las mentes de sus víctimas, haciéndoles creer que eran fruto de una pesadilla. Sus lanzas, que eran aún más grandes que ellos, proyectaban haces de luz incandescente contra los humanos, quienes gritaban enloquecidos al sentir el abrazo de las llamas. Realmente admiraba la forma en la que se movían, pese a parecer tan pesados y lentos, tenían la mortífera elegancia de un trueno. Uno de ellos pasó sobre la azotea en la que me encontraba. Ese brillo cárdeno cubrió de sombras el suelo durante varios segundos; y el sonido de su energía al volar, rebota en mi mente incluso ahora. De haber estado menos empeñada en controlar el aumento de energía en ellos, podría haberme percatado de los ojos que me estudiaban a mí.


Encontramos una gran casa que, pese a ser humana, parecía digna de albergar dos grandes guerreros como nosotros. Estaba cerca de un pequeño río y suficientemente lejos de todo lo que queda tras una guerra. Allí podíamos respirar, en medio de una ensoñación en la que creíamos que nunca había ocurrido nada. Eran tan acogedor el lugar, que por supuesto no fuimos los únicos que querían quedarse allí. Mi padre y yo tuvimos que parlamentar con un grupo de Cazadores. El líder de ese escuadrón, era uno de los más poderosos que había captado hasta el momento. Comencé a sentir cierto agrado hacia él, tras notar que se trataba de quien había volado sobre mi cabeza, aquel día de la batalla.

Acordamos los términos entre los dos pequeños grupos. Nosotros tan solo éramos dos, ellos eran once. Había espacio suficiente en aquel sueño para todos. Juntos, la reconstruiríamos y solo mi padre, ese Cazador y yo, seríamos quienes tuvieran acceso ilimitado. No obstante, antes de tal acuerdo, la situación se tornó un tanto difícil...

—No creo que vayamos a necesitarlas, señora —dijo, retirando de su cuerpo la armadura, que se diluyó como un reguero de tinta, hasta el suelo. La lanza y el casco se perdieron entre la tierra y el resto se convirtió en algo fino, que marcaba todos los músculos de su cuerpo. Esa sí era una indumentaria parecida a la que vestíamos los demás—. Mucho mejor —me sonrió, al sentir su cuerpo libre de esa carga.

Nos encontrábamos en un espacio de tierra, alejados de la casa. El cielo era gris, como todos los días de esa guerra, que ya parecía tan lejana. El aire mecía nuestros cabellos rubios, enredaba ramas en los mechones y mezclaba el olor que desprendían nuestras energías. Él se erguía a pocos metros de mí, esperando ver cuál iba a ser mi siguiente movimiento. Oteé el horizonte, esperando que mi padre se aproximara pues, no estaba segura de poder manejar aquella situación, si algo malo sucedía entre ese Cazador y yo. En algún lugar de mi interior, sabía que las relaciones de la comunidad, jamás volverían a ser como antes del encierro.

—Quizás te sientas inseguro así... —solo él se había despojado de su armadura. Y lo único que provocó mi comentario, fue que pusieran las lanzas en ristre. Tal vez aquello se convirtiera pronto en una lucha por ver quién se quedaba con el terreno. No estaba yendo por un camino acertado—. Después de haber pasado tantos días con ella —continué, intentando parecer amigable—, te será difícil no llevarla encima.
Aquello relajó el ambiente de crispación que nos rodeaba. Parecía que el conflicto se podía evitar. A mí no me importaba compartir, con ese grupo, nada de lo que pudiéramos encontrar mi padre y yo; era probable, que a ellos tampoco les importase y con el tiempo pudiesen darnos su secreto.

— ¡No lo creo! —aseguró, categóricamente. Parecía muy alegre. Mi padre apareció, de repente, a nuestro lado, como si siempre hubiera estado ahí—. No os la quitéis, si no lo deseáis —dejó escapar una risotada—. Parece que solamente voy a quitármela yo —añadió, señalando hacia atrás—. No sé cómo van a ser las cosas, de ahora en adelante, pero creo que podemos conseguir que se parezca a lo que tuvimos.

Una ola de nostalgia me recorrió. Y durante unos brevísimos instantes (tan cortos que, puede que ni siquiera ocurriera), olvidé por qué me sentía así.

—Sellemos pues un pacto —retiré la armadura lo suficiente, como para dejar el brazo al descubierto—. Ninguno de nosotros intentará quitarle esta tierra a los demás, ni nada de lo que contenga.

—Ninguno de nosotros.

Los trece extendimos el brazo y dejamos que nuestro compromiso se grabara con tinta invisible en nuestra piel. Era un juramento en el que se involucraba la energía que nos hacía ser quienes éramos.
Supuse que lo mismo estaría ocurriendo a lo largo del mundo: pequeños pactos, entre pequeños grupos. Después de tomar el control de nuestro hogar, ya podíamos volver a la normalidad de una vida tranquila y larga... Muy, muy larga.

Nos acercamos a la gran casa, que tenía dos amplios balcones y dos torres de piedra que flanqueaban las puertas principales; todas las ventanas eran gigantescas y de marcos dorados; sus paredes eran de un suave color naranja, el cual hacía un raro contraste con el cielo gris. Los jardines estaban plagados de flores muertas, lo que pronto dejaría de ser un problema. Estaba exultante de felicidad. Pronto podríamos sencillamente observar cómo el mundo volvía, poco a poco, a ser lo que recordábamos y a hacer lo que fuera que hiciéramos antes de la llegada de los humanos.

Supuse que, mi padre o yo, debíamos dar una muestra de confianza al grupo. Algo no tan significativo como el pacto de energía, sino algo meramente simbólico. Retiré de mi cuerpo la mayor parte de la armadura; dejé al descubierto mis hombros y mis manos y parte de las piernas.

— ¿Por qué un humano construiría algo tan grande? —preguntó uno de los Cazadores, dejando que la lanza y el casco se perdieran también en la tierra.

Por lo visto, mi muestra de confianza, sí había dado resultado.

—Tan grande y tan ornamentado —añadí yo—. Mirad las flores de las puertas —haciendo a la vez de marco y de decoración, unas pequeñas flores oscuras, talladas en la gruesa piedra zigzagueaban hasta perderse en lo más oscuro del umbral—. Tal vez tenían la tecnología necesaria para hacer este tipo de cosas y no para defenderse.

—De cualquier modo... —interrumpió mi padre. Proyectó su poder hacia la puerta, abriéndola—, entremos. Ahora todo esto es nuestro.

Solo avanzamos mi padre, el Cazador y yo; los demás rodearon el perímetro de la casa, para no tener problemas con ningún otro grupo. La casa tenía muchas habitaciones, en las que se agolpaban macetas y platos rotos; todas estaban cerradas con llave, por lo que tuve que abrirlas empleando el poder. Me preguntaba qué había sido de aquellos humanos, pues no se veían signos de pelea en ningún lugar de la casa, sin embargo, todo parecía estar preparado para soportar una batalla: los sillones se agolpaban en las escaleras, para que fuera más difícil acceder al piso de arriba. «O salir de él», pensé. Comencé a observar que algunas de las ventanas estaban cubiertas por trozos de madera impregnada con una sustancia negra, de un olor peculiar. En el suelo había artefactos de metal que parecían poder cortar carne con facilidad. Mi padre activó una de las trampas con la pierna, era una gran vara metálica, de la que salían numerosas protuberancias afiladas, la cual fue a dar de lleno  a la pared más cercana de la puerta, provocando un estruendo que resonó en lo más hondo de la casa y que hizo caer todos los cuadros. Toqué una de las púas con el dedo y me fijé en las fotografías que descansaban rotas en el suelo. Una familia sonriente, dos padres, sujetando a sus dos hijos en brazos. Aparté aquella imagen de mi mente y continué caminando hacia las escaleras, imaginando a uno de esos humanos siendo cercenada por el artefacto.

En aquel momento, no entendí esa necesidad por protegerse de quienes son de tu especie. Lo que no sabía era que pronto lo comprendería mejor de lo que hubiera podido imaginar.

Encontramos muchas armas ocultas. Alguien se había tomado tantas molestias para protegerse; lo que me inquietaba, era no saber si buscaban resguardarse de nosotros o de otros humanos.

Si había alguien escondido, definitivamente ya sabía que estábamos abajo. Subí marcando cada paso con fuerza. Sentí que un olor dulzón y fuerte venía del piso siguiente. Arañé una de las paredes y el olor se hizo más intenso. Levanté la mano hacia donde lo sentía, pero no quería darle una muerte tan fácil al humano que se ocultaba. Apunté lejos, quise que sintiera que su final estaba cerca. Destrocé el techo y salté al interior de la oscuridad. Lancé otro golpe de energía a la última capa de madera que nos separaba del cielo abierto, para que se filtrase la luz y pudiera verme llegar. Parecía que hubiera pasado una eternidad desde la última vez que sentía el olor de la sangre; ya echaba de menos sentir la carne entre mis dedos y ver cómo la vida se desvanecía en el fondo de sus ojos manchados.


Escuché tablones crujir bajo mis pasos y varios gimoteos que, hoy, después de tantos años, siguen reproduciéndose en mi memoria, como si de una suave cadencia inamovible se tratara. Y en cierta manera, aquel día el tiempo se detuvo y ya nada volvió a ser como antes: las corrientes de aire cambiaron de dirección, girando únicamente entorno a nosotros, en aquella habitación; el día, se convirtió en noche; la luna y las estrellas se hundieron en el mar; y los peces del fondo del océano comenzaron a surcar lo infinito del universo; las gotas de lluvia impactaron contra mi rostro y dejaron marcas grisáceas, que se perdieron en la negrura de mi armadura. Cuando los vi, ah… cuando los vi, supe que no iba a volver a ver una luz más brillante, que la que desprendían aquellos ojos. Dos pares de ojos humanos, que plantaron una grieta en mi alma y en la de todos nosotros.

¡Y hasta aquí el primer capítulo de Caída! Espero que hayáis disfrutado leyéndolo, tanto como lo hice yo escribiéndolo. 


¡No olvidéis dejar vuestra impresión en la entrada del sorteo!




Somos seres de luz, no materia cruda.

martes, 25 de julio de 2017

¡SORTEO!

¡Hola a todos! 

Para celebrar el lanzamiento del libro y para agradecer que ya somos más de 200 seguidores en Facebook, os traigo el primer sorteo del blog:

¡Un ejemplar dedicado de "Caída", además de un exclusivo marca páginas!

Esta es la primera entrega de la serie "El elegido para morir", una historia de fantasía y ficción postapocalíptica, que narra desde el punto de vista de criaturas de pesadilla, cómo regresan a lo que una vez fue su hogar... Un lugar en el que tendrán que enfrentarse a sus propios temores. 

La mecánica del sorteo:

Podréis participar todos los lectores que escribáis un comentario sobre vuestra impresión del primer capítulo, al que podéis acceder pinchando aquí o bien, en la entrada del primer capítulo de la historia.


¡Animaos a participar! ¡Tengo muchas ganas de leer vuestros comentarios! 

jueves, 20 de julio de 2017

Después de un largo camino, ya está aquí.

¡Hola a todos!

Bienvenidos una vez más a este pequeño rincón. Sé que he estado ausente durante un periodo muy largo pero, he de decir que ha sido por dos buenos motivos:

-He cambiado mi residencia de verano, debido al trabajo y,

-He estado dándole los últimos retoques al libro.

Quiero contaros cómo han sido estos meses; no desde el momento "Oh, bueno, ya está listo", porque de hecho, me habéis acompañado a lo largo de la búsqueda de editorial, si no, desde cuando vi que no quería estar esperando indefinidamente a que alguien lo hiciera por mí, cuando tenía la manera de llegar a la gente tan solo desde aquí.


Aprovechando el concurso Indie de Amazon, decidí que era el momento de dar el paso -de saltar-. Era el momento de terminar, si puedo decirlo así, con lo que llevaba haciendo tantos años. Sé que no es el último paso en mi camino pero, sí uno de los más importantes...


¡Y por fin, hoy ya puedo decir que está publicado! 

Siguiendo este enlace, podréis disfrutar del primer capítulo y parte del segundo. 

¡Animaos a dejar vuestra opinión de este fragmento en los comentarios!

La portada, una imagen muy especial que llevaba en mi cabeza mucho tiempo, la cual Sandro, ha conseguido plasmar a la perfección. 
¡Muchas gracias de nuevo por todo el trabajo!




lunes, 9 de enero de 2017

Año nuevo y no tan nuevas editoriales estafa.

¡Feliz año a todos! 

Espero que todas nuestras metas se vean cumplidas en esta nueva etapa. Quisiera agradeceros que aún permanezcáis aquí, acompañándome en cada paso y en cada nuevo problema... En la entrada anterior, os comenté que hablaríamos sobre algo malo, pues bien, ahora me doy cuenta de lo poco acertado de esa afirmación, pues, en realidad, es algo super bueno: no todos los días puedes decir que te has librado de ser estafada.

Estas últimas semanas del año pasado y estos siguientes días, he estado muy ocupada con asuntos que me alejaban de vosotros pero, ahora ya estoy aquí, para contaros mi experiencia y retomar la aventura de escribir.

Como algunos sabéis, después de terminar la novela, me he visto sumergida en el mar editorial que puede llegar a aplacar la ilusión de cualquier escritor novel. No voy a decir que he sido diferente, he estado a punto de tirar la toalla varias veces, pero creo que hay muchísimas opciones para nosotros, las grandes almas que se esfuerzan por compartir sus historias con el mundo.

Os voy a contar cómo ha sido el proceso hasta ahora, para entender lo bueno que fue ver aquello tan malo.

Nada más terminar la novela, envié el manuscrito a varias editoriales, por ahora, algunas me han comunicado tristemente, que cierran sus puertas y solo tres me han dado una respuesta concreta:

-Editorial de Crowdfunding: esta parecía la mejor opción, pues a parte de darme una oportunidad como autora novel, ofrecía la opción de financiación mediante los mecenas y me alejaba de la idea de editorial tradicional en la que perdía casi todos mis derechos. Sin embargo, después de marcarme la suma de dinero a la que debíamos llegar para ver la obra publicada, pregunté cuál sería la cantidad de libros impresos que se harían en la primera edición, a lo que me respondieron con datos poco claros. Y me pregunté ¿cómo era posible que supieran una cifra de dinero exacta y no el número de libros que se harían? Eso fue lo que hizo decirles que retiraba la obra del proyecto.

Después llego otra editorial, de la cual no publicaré el nombre, a pesar de haber muchos blogs en los que hablan sobre ellos sin importarles, también pregunté en algunos foros, sobre esta editorial y la respuesta fue: "Corre y no mires atrás".

-Editorial Estafa: esta editorial tiene página de Facebook y de Twitter, en las que invitan a los escritores noveles a enviar sus obras para evaluarlas y darles una respuesta entre 11 y 21 días. Tienen en su página web un apartado en el que sus escritores cuentan la experiencia y alaban el trato que la editorial les ha dado.

Envié una propuesta y a los pocos días, me respondieron pidiéndome el manuscrito entero, para hacerlo llegar al departamento de lectura. Tras unos días, llegó la esperada noticia a mi correo: ¡mi libro era apto para la publicación! También constaba un archivo adjunto en el que se ponía por las nubes tanto a mi escritura, como a la historia, sin embargo, en este documento no se detallaba gran parte del argumento, parecía que simplemente, querían decir cosas bonitas que me hicieran sentir bien, sin siquiera tocar la trama al completo; en ese archivo adjunto, también me  comentaban que la forma de trabajar de la editorial, había cambiado: ya no hacían que el escritor vendiera 100 ejemplares el día de su presentación, ahora apostaban directamente por la literatura.

Si esto todavía no es mucho, cuando los llamé para saber más sobre el contrato y demás temas, antes de nada (así, como un disparo), me preguntaron si tenía registrado el libro en la propiedad intelectual; después, me dijeron que ellos no ofrecían servicio de corrección, que eso debía correr por mi cuenta. Me recomendaron que leyera con calma el libro y se los volviera a enviar. Cuando se termina un texto, no sirve de nada que lo vuelva a mirar, aunque sean mil veces, la persona que lo ha escrito, porque no verá ni las incongruencias, ni muchos fallos de redacción; debe hacerlo una persona ajena. En esa llamada, también aprovecharon para decirme que, en la presentación, si vendía más de 40 libros, la tirada sería de 100 y si por el contrario, vendía menos de 40, sería de 40 ejemplares. El margen estaba ahí.

Los días siguientes, los pasé leyendo el libro, queriendo corregirlo para esperar, ansiosa, la presentación en enero pero, lo único que encontré entre las páginas de mi obra, fue desesperanza y frustración. Ahí fue cuando me di cuenta de que no serviría para nada que continuara leyéndolo hasta la saciedad. En medio de toda esa angustia, pasaba mis ojos por las líneas que tan bien me ponían, hasta darme cuenta de que había estado negándome que, en ese resumen, no se hablaba de la historia de mi libro, si no de un desenlace muy obvio, que no era, ni de lejos, el real. Esto me llevó a escribir a algunas librerías, preguntándoles su opinión sobre la editorial y su forma de actuar. Una de ellas, me contestó que no tenían queja alguna (como librería), pero que no podrían darme una opinión como escritores, aunque lo que podían decirme es que, una editorial que no presta servicio de corrección, no tiene respeto por sus lectores. Aquí es donde empezó mi búsqueda por Internet...

Me encontré de lleno con los sueños rotos de muchas personas, con las historias de cómo esa editorial había robado sus obras, sin ningún tipo de miramiento y cómo casi, también, consiguen quitarles su pasión por escribir. Después de ver que tanta gente ha sido estafada por esta editorial, no quiero arriesgarme a engrosar esa lista, así pues escribí al redactor jefe y le dije que iba a seguir por otro camino. Nunca recibí respuesta.

Si queréis hacerme alguna pregunta, o saber más sobre lo que les pasó a esas personas, os puedo facilitar sus blogs, para que no caiga nadie más en esa trampa.

-La tercera editorial, la he dejado para el final, porque aparte de querer seguir un orden cronológico de respuestas, es la que todavía no me ha dado una respuesta. Me escribieron después de hacerles llegar mi propuesta y me aseguraron que, tanto para bien, como para mal, me responderían algo. De esta editorial no he encontrado ningún comentario malo, ni tampoco ninguna historia desastrosa, así que espero haber encontrado mi comienzo feliz.

Espero que pronto pueda deciros algo más concreto, de no ser así, pasaremos al plan B. Creo que debemos estar abiertos a todas las posibilidades que se nos ofrecen y tomar la que más nos convenga.

Me despido diciéndoos que espero disfrutar de un gran año con vosotros, lleno de relatos, poemas y aventuras, uno tan bueno (si puede ser), como el 2016.., ¡o mejor!

jueves, 1 de diciembre de 2016

Cómo el NaNowrimo salvó mi libro.

¡Hola a todos, de nuevo! Muchas gracias por permanecer aquí, a mi lado, haciendo que este pequeño espacio crezca y se convierta en algo precioso.


Como muchos de vosotros sabréis, el Nanowrimo es un concurso en el que, para ganar, debes escribir una novela de mínimo 50000 palabras. Diariamente, introduces el número de palabras que hayas conseguido en el contador de la web y, poco a poco, a lo largo de todo el mes, consiguiendo mantener el ritmo (o no) puedes llegar a la meta; consigues ganarte a ti mismo. No consiste en perfeccionar la gramática o la sintaxis, si no tan solo enescribir lo que salga de tu mente. 

Alguien me habló de este concurso hace, aproximadamente, un año. Me pareció muy interesante la idea pero, yo ya estaba trabajando en esta novela y tampoco le di mucha importancia.  No fue hasta hace unas semanas que, al ver una publicación de una asociación de escritores zaragozana, en la que hablaban sobre el NaNo, que mi interés surgió de nuevo. Quise participar con algo nuevo pero, enseguida vi que las ideas sobre mi novela actual, surgían como un caudal y fue la presión de los demás, al publicar cuántas palabras escribían al día o su motivación para continuar,  lo que me ayudó a seguir escribiendo, a seguir moviendo el portaminas sobre el papel y poner el punto final de la obra. También fue gracias a este concurso que conocí al equipo de SafeCreative y el mundo de la lectura que hay en Zaragoza. Durante este mes hubo varios eventos, que nos animaban a escribir y a terminar el mes, ganando el concurso. Aunque, debo decir, que yo solamente asistí a uno de ellos, en el que hablaron sobre la plataforma para registrar nuestras obras  porque, acudir a los demás, me era imposible. Quise asistir a la Peligrosa Noche de la Escritura, pero el trabajo me lo impidió. ¡Espero que el noviembre que viene, vuelvan a hacerla aquí!

Han sido varios años, los que me ha costado llevar hasta el final esta historia. Posiblemente, fuera debido al bloqueo del escritor o a cualquiera otra excusa pero, este concurso, ha sacado la tenacidad que hay en mí y a pesar de no haber ganado el Nano, me siento como una vencedora, porque he terminado mi primera novela y no solamente eso... Tengo una noticia que, me ha resultado como encontrar un caldero de oro en el final del arco iris:

¡Publicamos la novela! 

Después de sufrir, lo que imagino pasa por la mente de todos los escritores noveles, al recibir esta noticia, por fin puedo respirar y esperar el día de la presentación. Os mantendré informados de cualquier noticia nueva y mientras esperamos la llegada del gran día, iré contándoos un poco más sobre la novela.



¡Manteneos cerca de la luz!

martes, 29 de noviembre de 2016

Sobre SafeCreative y cómo mantener a salvo nuestras creaciones.

¡Hola a todos!

Hoy os quiero hablar sobre lo que hay después de pasar varios meses (o puede que años) trabajando en algo, bien sea una novela o cualquier otro proyecto. Lo último que queremos es ver que otra persona se lleva el mérito y nos arrebata esa parte de nosotros que, tanto nos ha costado crear. Es por ello que no debemos dejarnos arrastrar por la ansiedad, al enviar manuscritos a editoriales o colgarlos en Internet, sin antes haberlos registrado.

He leído algunos casos sobre autores que envían sus obras, con buena fe y tras no recibir ninguna respuesta, ven sus novelas publicadas bajo otro nombre; también hay otro caso en el que el autor fue a inscribir su obra en la plataforma de Amazon, encontrando que alguien ya había subido ese mismo libro, incluso con la misma portada. En ésta última situación, el autor tenía registrada su obra con SafeCreative y tan solo tuvo que enviar a Amazon la nota informativa de su novela, consiguiendo que retirasen inmediatamente la obra de la otra persona y evitando largos conflictos en los juzgados.

He de admitir que, al ver finalizada mi novela, fui presa de esa ansiedad. Afortunadamente, pude controlarla gracias a que el evento que organizaban en Zaragoza, con motivo del concurso anual de NaNowrimo, se celebraba pocos días más tarde. Después de la charla, me convencieron y decidí que esa opción era realmente buena.

Esa misma tarde, la novela estaba registrada con mi nombre.

Sentí una seguridad inmensa al saber que ya había dado el primer paso, después de la última palabra en la novela y también, vi como se abría otro gran abismo ante mis pies. Ahora me tocaba comenzar a buscar la mejor manera de publicar.

Ya me adelanté al contaros sobre la idea del crowdfunding pero, os detallaré con detenimiento cómo fue evolucionando esa idea y lo que es ahora en la siguiente entrada.

martes, 22 de noviembre de 2016

Un sueño entre líneas rojas.

¡Hola a todos!


En la última entrada, os hablé sobre el dilema en el que me encontraba, ahora que ya he terminado la novela. Pues bien, para soportar un poco mejor la espera, ayer estuve tocando el blog, deseando crear un entorno más agradable para todos. Hoy os saludo después de una pequeña modificación en su aspecto que, os haga más fácil encontrar las cosas que queráis ver sobre mí. Ha sido algo sencillo, lo cierto es que tampoco quería complicarme mucho pero, ahora contamos con dos pestañas nuevas, en las que podréis encontrar algunos de mis relatos y de mis poemas.

Pronto añadiré otra en el que hablaré sobre la novela: encontraréis algunas descripciones, la sinopsis e incluso, el primer capítulo. Como ya sabéis, dejaré un pequeño apartado para que podáis escribir vuestras opiniones y comentarme cualquier duda que os pueda surgir. En esta próxima entrada, os explicaré un poco mejor sobre los métodos que he utilizado para registrarla, editarla, publicarla..., etc. Así, si alguno de vosotros ha terminado su manuscrito y no sabe cuál ha de ser su siguiente paso, podrá encontrar una pequeña "guía" para otros escritores noveles, basada en mi breve experiencia, sobre lo que es más recomendable una vez hemos llegado a este punto.

Me despido hoy, compartiendo con vosotros un poema con el que participé en un concurso para el Bicentenario de la guerra de independencia contra los franceses. Una conmemoración a la batalla que tuvo lugar en la localidad turolense de Alcañiz, el 23 de mayo de 1809.


ACERO Y FUEGO

En nombre de una patria perdida,
Dulce anhelo del patriotismo
Sangre de miles derramada.
Espadas centelleantes luciendo bajo las capas.

Los viñedos hurtando vidas a los condenados;
Ávidos y poderosos derramábanse con sus pasos.
El conquistador avieso, como loco desesperado,
Bajo el llano pidió otra espada.

En el cielo brillando puro fuego desatado;
Mediante olas fugaces, la furia desmedida.
Suave murmurar de avanzantes cañones.

Flaqueante despertar de simples villanos.
Sintiéndo llgar un corazón humano,
Golpearon rabiosos al yugo comedido.

Desde la tierra hasta el cielo,
Todos unidos bajo el mismo cielo.


¡Este poema resultó ser finalista del certamen! Mi familia y yo disfrutamos de una mañana agradable en la que se leyeron tanto los poemas ganadores, como los nuestros. Si no recuerdo mal, ese fue el primer concurso literario en el que participé.



¡Espero que disfrutéis de esta aventura, tanto como yo!



ACERO Y FUEGO - 
(c) - 
Andrea Ángel Alzate 

jueves, 17 de noviembre de 2016

Con un manuscrito en las manos... al borde del abismo.

¡Hola a todos!

Hoy quiero daros las gracias por permanecer aquí, observando cómo crece este pequeño espacio y perdiéndoos durante unos segundos conmigo, en la profundidad de mi mente.

Como muchos ya sabréis, llevo escribiendo desde hace ya 8 años... ¡WOW! Vaya cantidad de tiempo, ¿no? Al margen de haber participado en algunos concursos de poesía y narrativa o de lo que hayáis leído aquí, hoy por fin puedo decir que, mi primera novela ya está terminada.

Bueno..., en realidad, no es justo para mí o para el resto de mis obras (historias que nunca verán la luz). La historia de este 2016, es algo que lleva creciendo durante estos años. He creído en muchos momentos de mi vida que ya estaba acabada pero, siempre he decidido guardarla a buen recaudo. Este universo ha cambiado y crecido hasta transformarse en lo que, por fin hoy, puedo llamar "terminado". 

Después de largos meses, pensando hasta la última palabra, sintiendo que dejo parte de mi piel en el teclado y en el papel, he puesto el último punto. Y seguramente, como a muchos antes que a mí, surgió una pregunta en mi mente, ¿y ahora qué? ¿Qué hay después del manuscrito? Pues veréis, lo que estoy encontrando es un frenesí de información, que no solo podría mermar la ilusión y las expectativas de cualquiera, si no volvernos locos.

Desde la opción tradicional, que consiste en enviar tu manuscrito a las editoriales y esperar una respuesta (que a lo mejor nunca llega), hasta auto publicarlo. Bien, la primera opción no tiene misterio, envías el manuscrito y esperas. Ésta es la que menos me atrae, por el hecho de no saber si voy a recibir una respuesta o de si voy a resultar apta para sus contenidos; la segunda opción se divide en otras cuantas, pero yo las separo en dos:

  • Publicar con una editorial y aceptar los costes de toda la campaña, tanto de marketing, maquetación, corrección, ISBN...

  • O hacerlo mediante crowdfunding.


¿Qué es el crowdfunding?

Es un sistema de financiación colectivo, en el que un patrocinador o mecenas, apoya un proyecto (en este caso, nuestra novela). Pentian es una de las plataformas especializadas en libros, donde los mecenas, además de recibir premios, forman parte de la edición de la obra, lo que les proporciona un  % de las ventas.

Así que, ya veis, este es el dilema que me roba el sueño. Si alguno de vosotros se ha enfrentado también a esta decisión, me gustaría que la compartierais con nosotros o si por el contrario, queréis ofrecerme vuestras opiniones, no olvidéis dejar comentario en la entrada.

!Os mantendré informados sobre mi decisión! 




Manteneos cerca de la luz.